Entradas

Mostrando entradas de diciembre 3, 2017

Volver a la memoria

Imagen
Día 9
Con Jesús por la mañana. “La ausencia de memoria histórica es un serio defecto de nuestra sociedad. Es la mentalidad inmadura del ‘ya fue’. Conocer y poder tomar posición frente a los acontecimientos pasados es la única posibilidad de construir un futuro con sentido, las narraciones de los ancianos hacen mucho bien a los niños y jóvenes, ya que los conecta con la historia vivida tanto de la familia, como del barrio y del país” (Papa Francisco). ¿Recuerdas las historias de tu familia contadas por los mayores? Agradécelas y cuéntalas a los más jóvenes. Ofrece el día por la intención del Papa.
Con Jesús por la tarde. “Al ver tanta gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor” (Mt 9,36). ¿Qué situaciones despiertan tu compasión? ¿Cómo actúas? La misericordia es la viga maestra de nuestra fe. ¡Practícala con tus hermanos! Repite al ritmo de tu respiración: “Señor ensancha mi corazón para que quepan más hermanos”.
Con Jesús por l…

Almas orantes

Imagen
Día 7
Con Jesús por la mañana. Desde antiguo contaban las comunidades con la eficacia de la oración de los mayores. "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor" (Sgo 5,14). Numerosos mayores son almas orantes, agradables a Dios. La oración de nuestros abuelos son escudo y fortaleza para toda la Iglesia. Únete a la oración de los mayores cercanos a ti. Agradéceles su servicio orante y acompáñalos a orar. Profundiza tu devoción en las oraciones de este día y ofrécelo por la intención del Papa.
Con Jesús por la tarde. “No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7, 21- 22). La fe es concreta y se manifiesta en actitudes. Aprovecha el desafío de este mes para crecer en el estilo evangélico. Acompaña a orar a los mayores y no dejes de agradecer su servicio. Repite al ritmo de tu respiración: “Señ…

Activos y fecundos

Imagen
Día 6 Con Jesús por la mañana. “No os dejéis sorprender por la tentación de la soledad… no estáis ni debéis sentiros al margen de la vida de la Iglesia, o elementos pasivos en un mundo en excesivo movimiento, sino sujetos activos de un período humanamente y espiritualmente fecundo de la existencia humana. Tenéis todavía una misión por cumplir, una contribución que dar” (San Juan Pablo II). ¿Te sientes co-responsable de la construcción de tus ambientes?   “Permanecer y transcurrir no siempre es, honrar la vida”. Comparte tiempo con los demás, escúchalos y ofréceles tu ayuda. Ofrece el día por la intención del mes.
Con Jesús por la tarde. “Jesús les preguntó: ¿Cuántos panes tienen? Ellos le contestaron: Siete y algunos pescaditos” (Mt 15,34). ¿Qué tienes para entregarle al Señor al servicio de su Reino? El Señor cuenta contigo en todo tiempo para el servicio a los hermanos. Pide desde el fondo del corazón: “Señor que sea un instrumento de tu Reino”.
Con Jesús por la noche. Vuelve a la cal…

Agentes de transmición

Imagen
Día 5
Con Jesús por la mañana. “Muchas veces son los abuelos quienes aseguran la transmisión de los grandes valores a sus nietos, y muchas personas pueden reconocer que deben precisamente a sus abuelos la iniciación a la vida cristiana” (San Juan Pablo II). Revisa tu formación religiosa e identifica los pilares que ayudaron en tu formación y en tu vida de fe, agradece su vida y reza por ellos. Ofrece tu día por la intención del Papa.    
Con Jesús por la tarde. “Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron» (Lc 10, 23-24). Dios ha caminado tu historia. Continúa examinando tu historia de fe y apunta los detalles por los que te sientes dichoso. Desde lo más profundo de tu corazón dile a Jesús: “Revélame al Padre y muéstrame Su camino”.
Con Jesús por la noche. Descubre el paso de Dios. Dios te acompañó hoy. ¿En…

Guías

Imagen
Día 4. Con Jesús por la mañana. “Los ancianos son hombres y mujeres, padres y madres que estuvieron antes que nosotros en el mismo camino, en nuestra misma casa, en nuestra diaria batalla por una vida digna” (Amoris Laetitia). Te invito a pensar a tus ancianos como guías en tus búsquedas ¿Qué descubres? ¿Qué significan para ti? No se trata de ahorrar vivencias, sino de comprender lo vivido. Aún de sus yerros se puede aprender. Ofrece tu día por la intención del Papa, haz click y comparte tu oración en las redes.  
Con Jesús por la tarde. “Al entrar en Cafarnaún, un centurión se le acercó y le suplicó: Señor, mi muchacho está postrado en casa, paralítico, y sufre terriblemente. Le dijo: Yo iré a sanarlo” (Mt 8, 5-6). ¿Descubres en ti o en la historia de tus mayores circunstancias que te atemorizan o te paralizan? ¿Necesitas sanar algo de la historia de tus mayores? Pide ayuda a Jesús. Repita al ritmo de tu respiración: “Señor una palabra tuya bastará para sanarme”.
Con Jesús por la noche.

Volver a la paz del corazón

Imagen
Día 3.
Con Jesús por la mañana. Los “finales” suelen ser tiempos en los que el cansancio acecha y algunas sorpresas pueden arrebatarnos la paz del corazón. La invitación, pues, es estar atentos y vigilar para no dejarnos sorprender. Los “finales” son tiempo de volver a la paz del corazón y prepararnos para un nuevo comienzo.  ¿Cómo está tu corazón en este tiempo? No permitas que nada te quite el amor y la paz que te habitan. Recupera las experiencias que te han dado paz, vuelve a pasarlas por el corazón y apunta lo que descubras. Ofrece lo de hoy por la intención del mes.  
Con Jesús por la tarde. “Así pues, del mismo modo ustedes, estén prevenidos porque no saben cuándo va a llegar el dueño de casa, si al anochecer o a media noche o al canto del gallo o de mañana” (Mc 13, 35). ¡Presta atención! Continúa examinando las experiencias de paz y apuntando lo que descubras en este tiempo. Cuida la paz del corazón. Repite al ritmo de tu respiración: ¡Oh Señor, que sea un centinela atento y pac…